Estados Unidos atraviesa una situación inédita. El rendimiento de los bonos soberanos estadounidenses a 30 años alcanzó su nivel más alto desde 2007 durante la crisis hipotecaria, impulsado.
La principal razón de esta inestabilidad son los temores inflacionarios ligados al conflicto en Medio Oriente que produjeron que los vencimientos a largo plazo se sitúen en torno al 5,17 por ciento de rendimiento tras haber alcanzado un máximo del 5,18 por ciento.
Esta situación significa que Estados Unidos debe ofrecer más dinero a los inversionistas para que estos accedan a prestarle dinero a la principal potencia mundial. Antes de la guerra el número era de 4,61 por ciento, lo que muestra el temor del mercado a un aumento duradero de los precios del petróleo en medio de un estancamiento de las negociaciones con Irán.
El pasado viernes, el rendimiento de los bonos a 30 años superó el 5,1 por ciento en un contexto marcado por la falta de acuerdos para acabar con la guerra de Irán y reabrir el estrecho de Ormuz , cuyo bloqueo ha disparado el precio del petróleo.
Desde el inicio de la guerra, las cotizaciones del crudo subieron en un 60 por ciento y ante el riesgo de inflación, que reduce el valor de su capital prestado, los acreedores exigen una prima de riesgo en forma de tipos de interés -o rendimientos- más elevados. En ese marco, la tendencia se extiende al conjunto de los mercados mundiales, y las plazas europeas también sufren el aumento de los tipos de interés.
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Analistas citados por diferentes agencias internacionales afirman que en Europa, las tensiones en el mercado de bonos empiezan a volverse extremadamente preocupantes y el Bund alemán a 10 años se aproxima ya al 3,2 por ciento, un nivel inédito desde 2011.
También hablan del creciente déficit público estadounidense como otro factor de presión sobre los bonos de largo plazo y advierten que los gobiernos podrían verse obligados a aumentar el gasto y el endeudamiento para financiar subsidios energéticos destinados a los hogares. En ese sentido, el aumento de los rendimientos amenaza además con encarecer el crédito para los consumidores.

Por otra parte, una encuesta de Bank of America publicada este martes señala que el 62 por ciento de los gestores de fondos globales espera que el rendimiento del bono estadounidense a 30 años alcance el 6 %, un nivel no visto desde finales de 1999.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, esta crisis de la deuda pública está a punto de empeorar significativamente debido a que el gasto neto en intereses de EEUU ahora representa el 20% de los ingresos fiscales totales, el nivel más alto desde la década de 1990.
En efecto, se proyecta que esta cifra suba a 29% de los ingresos fiscales totales para 2035, lo que significa que casi 1 de cada 3 dólares en impuestos se gastará únicamente en pagos de intereses.
Para poner esto en perspectiva, esta proporción estaba en solo 10% tan recientemente como en 2020, lo que significa que se duplicó en solo 5 años. Dedicar casi un tercio de los ingresos fiscales a pagos de intereses puede generar resultados desastrosos para la economía norteamericana.
