- La escritora española celebró que tres de sus ensayos hayan sido traducidos al árabe y definió ese recorrido como una recompensa poética.
- En Egipto reflexionó sobre El infinito en un junco, el poder del ensayo y el legado de la Biblioteca de Alejandría.
- También reivindicó la democratización de la lectura como una conquista histórica que hoy sigue amenazada.
La escritora española celebró que tres de sus ensayos hayan sido traducidos al árabe y definió ese recorrido como una recompensa poética. En Egipto reflexionó sobre El infinito en un junco, el poder del ensayo y el legado de la Biblioteca de Alejandría. También reivindicó la democratización de la lectura como una conquista histórica que hoy sigue amenazada.
