En el dominio de negocios ilícitos de Carlos Vaudagna, ex hombre fuerte de la AFIP en Santa Fe durante años, aparece ahora un empresario de Rosario que es propietario de una tabacalera, pero también ligado a negocios aduaneros y a contrabando de cigarrillos. Es Darío Rubén Ippolito, quien en los próximos días será llamado a prestar declaración indagatoria por pagar sobornos regulares al ex jerárquico del organismo recaudador nacional.
Esta es la principal novedad que surge de una secuencia de cinco allanamientos concretados este miércoles en cuatro domicilios de Santa Fe y uno de Entre Ríos por la investigación que la Justicia Federal sigue contra Vaudagna, que también está imputado junto al ex juez federal de Rosario Marcelo Bailaque por el armado de una causa penal a dos agentes bursátiles en 2019, a quienes según el planteo fiscal le pidieron 200 mil dólares a fin de paralizarla.
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La trama del pago de coimas, que aparece en una variada cantidad de pesquisas contra Vaudagna, vuelve a aparecer en la investigación que conecta al multimillonario empresario rosarino. Ippolito es dueño de la tabacalera Bronway, ubicada en Nuevo Alberdi, en la zona norte de Rosario, con repetidas clausuras por la utilización de estampillas fiscales falsificadas en los paquetes que comercializa.
El fiscal federal de Santa Fe Walter Rodríguez estableció ahora que Ippolito pagaba al hombre fuerte de la ex AFIP para conseguir el estampillado que expide la agencia recaudadora necesario para la circulación de atados de cigarrillos.
La sospecha que impulsó la pesquisa es que la empresa de Ippolito se hacía ilegalmente de esas estampillas pagando sobornos al equipo de Vaudagna para colocar un excedente de cigarrillos en el mercado que, se presume, no provenía de la fabricación local, sino de circuitos de contrabando. Algo que el ex intendente de Rosario Héctor Cavallero denunció formalmente como diputado provincial en la Legislatura de Santa Fe en 2019 implicando expresamente a Ippolito con el contrabando de 24 toneladas de tabaco que llegaron desde Misiones a Rosario por el puente a Victoria el 27 de mayo de 2019.
Ippolito está en el radar de los organismos de seguridad e inteligencia argentinos desde inicios del año 2005 por contrabando de tabaco desde Paraguay y Brasil. Oriundo de Villa Gobernador Gálvez, ciudad pegada a Rosario, en 2005 fue vinculado por fuerzas de seguridad nacionales a Mario Roberto Segovia, detenido tres años después por contrabando de efedrina, que es oriundo de la misma ciudad. Segovia fue investigado por primera vez por un delito por contrabando de tabaco, en una causa donde también estaban Lionel Loria, accionista de Bronway, e Ippolito, que es a la fecha su accionista principal.
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En lo reciente Ippolito tuvo pleitos judiciales muy fuertes en el marco de una feroz competencia comercial con Tabacalera Sarandí, gestionada por Pablo Otero, conocido como rey del tabaco, que implicaron litigios durante años en la jurisdicción federal de Rosario. Ippolito fue investigado también por la Secretaría de Delitos Patrimoniales del gobierno de Santa Fe durante 2015, cuando se estableció que sería dueño informal o testaferro del depósito fiscal Binder, en la zona oeste de Rosario. En ese momento a cargo de la dependencia estaba Margarita Zabalza, actualmente ministra de la Corte Suprema de Santa Fe.
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El entramado que se puso al descubierto despliega una vez más la magnitud de los negocios ilíctos que como director de la AFIP tanto en Santa Fe como en Rosario entre 2010 y 2020 Vaudagna había gestado. Entre ellos se incluyeron la compra de dos mutuales con las cuales según el fiscal de Reconquista Roberto Salum facturaba a empresarios legales los honorarios por asesorarlos para evadir o eludir impuestos o cargas fiscales.
La investigación que concluyó en los operativos de ayer tiene origen en el mismo teléfono secuestrado a Vaudagna por fiscales provinciales de Delitos Económicos de Rosario que fue solicitado por fiscales federales de distintas zonas de Santa Fe. Uno de los casos trabajados por el fiscal Rodríguez puso al desnudo que el jefe interino de la AFIP Santa Fe, Néstor Javier Bermúdez, había invertido en una fábrica de Hielo en esa ciudad.
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Para que Bermúdez prosperara en el negocio idearon con Vaudagna un plan bizarro que consistió en generar inspecciones en fábricas del mismo rubro para eliminar la competencia. Por esto ambos están procesados.
Al peinar los contenidos del teléfono de Vaudagna relacionados con este caso, el fiscal Rodríguez advirtió que la instalación de la fábrica de hielo, que requirió de una inversión importante en instalaciones y maquinaria, por lo que siguió el camino del dinero. La empresa no estaba a nombre de Bermúdez sino de una sociedad de prestanombres entre las que, sin embargo, figuraba la hermana del jefe interino de AFIP.
El equipo del funcionario encontró en los intercambios del teléfono de Vaudagna que había un vínculo con un hombre de apellido Ipolito que hacía pagos regulares para obtener las estampillas IFC (instrumentos fiscales de control) que expide la AFIP para la trazabilidad de productos como cigarrillos.
Según fuentes próximas a la investigación, se estableció que entre 2017 y 2020, el período en que Vaudagna era jefe del organismo en Rosario, Ippolito habría pagado sobornos por un total de 650 mil dólares. Como retribución a esas coimas desde la AFIP le proporcionaban a Ippolito las estampillas IFC y al mismo tiempo los liberaban de inspecciones o quedaban avisados de cualquier tipo de control hacia los depósitos donde estaban almacenados los cigarrillos que se presume provenían del contrabando.
Esta dinámica fue reconstruida a partir de un tramo de los febriles intercambios de mensajes entre Bermúdez y Vaudagna, que llegan a 8 mil contactos. Con este material el juez federal Aldo Alurralde expidió cinco órdenes de allanamiento que se concretaron ayer. En la misma acta fiscal consta el llamado a indagatoria para Bermúdez, Vaudagna e Ippolito.
Bermúdez y Vaudagna serán imputados por incumplimiento de deberes de funcionario público, cohecho por la recepción de los sobornos y lavado de activos, ya que la investigación fiscal presume que los pagos efectuados por el empresario tabacalero se destinaron a instalar la fábrica de hielo Ghiaccio, que en las sombras operaba Bermúdez.
Ippolito será indagado por cohecho. Su domicilio fiscal en Villa Gobernador Gálvez fue uno de los allanados este miércoles. Según pudo saber LPO de un funcionario que leyó el pedido de indagatoria, el pago de sobornos está adjudicado a la persona de Ippolito y la imputación es en su contra.
Los restantes allanamientos se hicieron en la ciudad de Santa Fe en domicilios ligados a Bermúdez, uno de ellos en el complejo Amarras en el área del puerto. Finalmente hubo uno en la ciudad de Gualeguay en Entre Ríos, ligado a un testaferro que aparece como socio de la fábrica de hielo.
Bronway fue investigada penalmente por la utilización de estampillas falsificadas en sus paquetes en forma reiterada. Pero desde mucho antes se proyecta la sombra del contrabando en su actividad, iniciada con la venta de unidades a bajo precio. La empresa comercializaba las marcas Boxer, Dolchester y Pier.
A mediados de 2019 el ex diputado Cavallero presentó un voluminoso pedido de informes en la Legislatura santafesina sobre las actividades ocultas de Ippolito.
En ese pedido de informes señalaba que Ippolito participaba de contrabando en Rosario en 2005 y que en Argentina eso se supo porque la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) pidió ayuda para dar con una persona llamada Mario Roberto Segovia, sindicado por mandar a España dos contenedores con 375 mil paquetes de cigarrillos marca Dorchester que se intentaban ingresar de forma fraudulenta como artículos de bazar. Dolchester es una de las marcas fabricadas por Ippolito.
Darío Ippolito será imputado por pagar sobornos por 650 mil dólares para conseguir del grupo del ex director de la AFIP estampillas fiscales para paquetes de contrabando.
