Bailaque ahora denuncia a su contador, que se declaró arrepentido

El ex juez federal de Rosario Marcelo Bailaque quedó contra las sogas la semana pasada, cuando su contador Gabriel Mizzau aceptó convertirse en arrepentido y declarar en su contra. No era algo menor ya que Mizzau había sido al mismo tiempo el contador de empresas de Esteban Alvarado, condenado a perpetua por hechos de homicidios y de narcotráfico, que tenía expedientes por temas de droga en el juzgado de Bailaque.

Lo que hizo Bailaque ahora, mientras transcurren audiencias en las que se decide la fecha para que lo juzguen, fue denunciar a Gabriel Mizzau por violación del secreto profesional. Esto no hace sino generar una nueva demora en el trámite de este caso que puede producir la prescripción y el cierre de la causa sin sentencia. Así lo entienden y lo dicen todo el tiempo los fiscales que lo acusan. 

Bailaque está imputado, con prisión domiciliaria, y a la espera de que se fije fecha para el juicio en tres causas penales. Una de las más sensibles es la que le atribuye haber omitido habilitar al menos ocho medidas de investigación que llevaban a Alvarado, con quien compartía asesor contable.

El contador de Bailaque aceptó ser arrepentido y hundió al ex juez 

Al revelar aspectos de la intimidad de su relación con Bailaque y con Rosa Capuano -que era la esposa de Alvarado y a quien él representaba como contador- Mizzau es un problema para el ex juez. Pero esta incomodidad le sirvió para contratacar en una causa que tiene poca pena pero que le genera una enorme mancha: la posibilidad de ser condenado por tener connivencia o favorecer a uno de los empresarios narco más fuertes de Rosario.

Paradójicamente esta causa que fue un escándalo tiene baja expectativa de pena. Los fiscales no tienen prueba para acusar a Bailaque de recibir algo a cambio de las medidas que no habilitó en contra del grupo de Alvarado. Solamente le pueden imputar incumplimiento de deberes de funcionario público, por lo que le podrían imponer no más de dos años de prisión. Si el proceso se dilata, el caso puede ir al archivo por el tiempo transcurrido desde la denuncia. Para los fiscales actuantes lo que busca Bailaque es que este caso, el más incómodo desde el plano de la reputación pública, quede impune por prescripción.

Paradójicamente esta causa que fue un escándalo tiene baja expectativa de pena. Los fiscales no tienen prueba para acusar a Bailaque de recibir algo a cambio de las medidas que no habilitó en contra del grupo de Alvarado. Solamente le pueden imputar incumplimiento de deberes de funcionario público

El defensor de Bailaque planteó el lunes que, con la presencia de Mizzau como arrepentido, se había generado para su cliente un cambio de escenario acusatorio, y que los fiscales no le habían dado tiempo de analizar esa nueva imputación para defenderse. Era justo la audiencia en la que se debía fijar fecha para el juicio del ex juez. Los fiscales saltaron. Primero Matías Scilabra dijo que eso no era cierto, que se había proporcionado la información.

Pero fue el jefe de la Procuración de Narcotráfico, Diego Iglesias, el que estalló de una indignación nada disimulada. Es porque el defensor del juez hacía planteos que evitaban entrar en discusión de fondo que es cuando empieza el juicio. Pasó el lunes y por dos veces el juez a cargo del trámite, Aníbal Pineda, ordenó cuartos intermedios para resolver.

“Hace tres horas que estamos discutiendo sin entrar en el tema”, dijo Iglesias, caliente como una antorcha. “No puedo dejar de recordar que hubo una maniobra ingeniada por otro juez que en este momento está siendo juzgado también por conductas vinculadas a la corrupción en la administración de justicia para hacerse de esta investigación. Entonces, vamos a solicitar, señor juez, se rechace esta reiteración del planteo de incompetencia formulado por la defensa. Hacen siempre lo mismo”.

Se estaba refiriendo a que en una de las causas de Bailaque hubo un pedido, insólito, para que se hiciera cargo del caso Gastón Salmain, que ni siquiera es juez penal. Algo que generó una discusión airada en su momento por la falta de competencia de este juez, que está a punto de ir a juicio político por dos causas que implican pedidos de coimas.

El juez Gastón Salmain

Ahora lo que hace Bailaque es denunciar a Mizzau. Sigue acumulando motivos que implican planteos que dilatan su causa. Pero al precio de reconocer algo significativo: que tenía el mismo contador que el narco al que investigaba.

En la presentación, el ex juez dice que Mizzau aportó información privilegiada en violación al secreto profesional, pero que con esos datos hizo manifestaciones falsas e inexactas. Dijo que Mizzau habló de la compra de un departamento de la familia del juez en la calle 3 de Febrero y que era inconsistente con los ingresos familiares porque se produjo nueve meses antes de adquirir otro departamento en calle Italia.

Para la defensa del juez esta es información privilegiada y protegida por el secreto profesional, y Mizzau la tergiversó para lograr un beneficio personal en el marco del acuerdo de colaboración, porque es contradicha por la documental objetiva presentada por Bailaque en la denuncia contra su contador, que era en el pasado un amigo personal y ex compañero del secundario en Rosario.

Milei le aceptó la renuncia al juez Bailaque y lo salvó del juicio político 

Lo que hizo Bailaque fue negar, en la presentación contra su ex asesor contable, que haya adquirido dos departamentos en escasa diferencia temporal sin sostén legal de los fondos, lo que dijo probar con documentación. Dijo que los dos departamentos se adquirieron con ocho años de diferencia y de manera demostrable. Pero además que al hablar de esto Mizzau violó un deber de confidencialidad.

Mizzau revisó documentación a la que accedió en el marco del secreto profesional y armó un relato de inconsistencia inexistente para obtener un beneficio en la causa donde está acusado de favorecer ilegalmente a Alvarado en su actividad de lavado de dinero.

Bailaque tiene otras dos causas donde le pidieron en total 10 años de prisión. Una es por una extorsión contra dos empresarios para favorecerlo en una causa penal desvinculándolos, y la otra con el manejo de fondos inmovilizados de una cooperativa portuaria, en favor de un financista que era amigo personal, Fernando Whpei.

Pero es la pesquisa donde está acusado de favorecer a Alvarado la que no está lejos de prescribir. En Rosario hay contrariedad de parte del Ministerio Público Fiscal sobre cómo demoran los jueces en mandar las causas a juicio. Le decía otro funcionario judicial a LPO: “Nada impide llevar adelante la elevación a juicio sin que estén firmes recusaciones previas contra el pedido de revisión en Casación. En todo caso que lo haga Casación pero que avance el trámite. Sería una vergüenza que estas causa prescriban. Es la lógica de la impunidad. Esto ayuda a Busaniche y a Salmain”.  

Se refería al lobista de la Justicia Federal Santiago Busaniche y al controvertido juez Salmain cuyos casos disciplinarios están a punto de ser analizados en el plenario del Consejo de la Magistratura, lo que puede implicar un jury. 

Lo acusa de violar el secreto profesional y declarar falsedades. Los fiscales dicen que el ex juez busca alargar el trámite para que la causa por tolerancia al narcotráfico prescriba.

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