La UIF endurece controles y complica la estrategia de Caputo para captar los dólares del colchón

Mientras el Gobierno promete un perdón absoluto para que los dólares no declarados vuelvan al sistema, los intermediarios financieros dudan en tocarlos y la Unidad de Información Financiera (UIF) refuerza los controles. 

La resolución de la UIF publicada este martes 31 de marzo va a contramano del intento oficial de seducir ahorristas informales. La contradicción es evidente: se invita a entrar sin preguntas, pero al mismo tiempo se refuerzan los mecanismos que obligan a hacerlas.

La UIF redefine el esquema de intercambio de información entre organismos clave como el Banco Central, la Comisión Nacional de Valores, la Superintendencia de Seguros y el INAES. Formalmente apunta a prevenir lavado de activos, financiamiento del terrorismo y proliferación de armas. En la práctica, implica más trazabilidad, más cruces de datos y menos margen para mirar para otro lado.

La norma deroga la resolución 233 de diciembre pasado y endurece el esquema operativo. Obliga a que todos los intercambios se hagan por sistemas electrónicos con estándares de seguridad, exige justificar cada pedido de información y refuerza la confidencialidad. Es decir, profesionaliza el control y deja menos zonas grises.

Caputo habilitó a las Alycs a tomar dólares en negro, para sortear la resistencia de los bancos

El contraste con la estrategia de Luis Caputo es directo. El ministro viene insistiendo con que esos dólares tienen que aparecer. “Necesitamos que el mercado de capitales se ponga las pilas”, dijo. Incluso reconoció que no entiende por qué bancos y ALyC no generan productos para captar esos fondos.

Pero en la City la lógica es otra. Nadie quiere ser la ventanilla de ingreso de dinero sin origen claro. “El problema no es armar instrumentos, es que después alguien tiene que firmar que esos fondos están bien”, explicó un operador. Y ahí aparece el cuello de botella: las áreas de compliance.

En la City la lógica es otra. Nadie quiere ser la ventanilla de ingreso de dinero sin origen claro. “El problema no es armar instrumentos, es que después alguien tiene que firmar que esos fondos están bien”, explicó un operador

A eso se suma el problema legal. La llamada “inocencia fiscal” genera dudas judiciales. No está claro qué pasaría si un juez cuestiona el régimen. Y hay un desincentivo adicional: canalizar esos dólares en instrumentos formales implica pagar impuestos como Bienes Personales. Difícil convencer a alguien de salir del colchón para pagar más.

Los números muestran que el esquema no termina de arrancar. Según Analytica, los depósitos en dólares vienen desacelerando: USD 1.256 millones en diciembre, USD 979 millones en enero, USD 425 millones en febrero y apenas USD 151 millones en marzo. La tendencia es clara: el flujo se enfría.

En ese contexto, en el mercado advierten que no tiene sentido montar estructuras costosas para captar un dinero que no aparece. “No hay volumen”, dicen. Y remarcan otro punto clave: las normas antilavado no se flexibilizaron. Al contrario, con decisiones como la de la UIF, se refuerzan.

La paradoja se vuelve más incómoda cuando aparecen los beneficiarios. Uno de los únicos que logró aprovechar el esquema que promueve Caputo, fue Lázaro Báez.  “Miren lo que nos pasó con la ley de inocencia fiscal, como la ley penal tributaria es retroactiva, hasta Lázaro Báez se benefició, miren las consecuencias no deseadas de las buenas leyes”, afirmó Patricia Bullrich.

Mahiques le hace un guiño a Patricia y postula un hombre del fiscal Iglesias al frente de la UIF

El comentario de la senadora no parece casual. Porque el dato más interesante no es económico ni penal. Es político. La resolución de la UIF aparece en medio de una reconfiguración de poder dentro del Gobierno, con Juan Bautista Mahiques avanzando sobre el organismo desde el Ministerio de Justicia.

Mahiques movió fichas propias. Impulsó a Matías Álvarez, con vínculos en el mundo judicial y buena relación con Patricia Bullrich. El gesto fue leído como una señal de autonomía frente al círculo de Toto Caputo.

En la UIF hoy conviven distintas terminales de poder. Sigue el vicepresidente Santiago Martín González Rodríguez, ligado a Caputo, y también Mariano Galpern, clave en causas sensibles. Es un equilibrio inestable.

“Mahiques es su propio jefe”, resumió una fuente con acceso al oficialismo. La frase circula como advertencia. Y ayuda a entender por qué decisiones como esta no necesariamente dialogan con la estrategia económica.

Mientras Economía ofrece una amnistía amplia para atraer ahorros informales, una nueva resolución refuerza la trazabilidad y el control financiero. Bancos y ALyCs inmóviles por riesgo legal y falta de confianza

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