Sospechan conflicto de intereses por el rol de Furiase en el Central cuando recibió los 300 millones del Nación

 La polémica por los créditos del Banco Nación a funcionarios del gobierno no se apaga. Al contrario, suma capas. En el centro aparece Federico Furiase, actual secretario de Finanzas, antes número dos del Banco Central. El préstamo que se le otorgó abre más preguntas que respuestas, tanto por las fecha como por las condiciones.

El dato clave es el timing. Furiase obtuvo en agosto de 2025 un crédito hipotecario por unos 280 mil dólares, equivalentes a cerca de 367 millones de pesos. Pero la película arranca antes. La tramitación habría comenzado entre junio y julio, justo cuando el Banco Central, a pedido de Javier Milei, resolvía liberar las LEFI. Esa decisión desató un proceso de fuerte volatilidad financiera y un descalabro en las tasas de interés.

Desde entonces, el sistema entró en otra fase. En agosto, el propio Banco Central profundizó el endurecimiento monetario con una suba de encajes. El efecto fue inmediato: las tasas hipotecarias se dispararon. El crédito se volvió más caro y escaso. El Banco Ciudad directamente dejó de otorgarlos desde septiembre. El Nación fue la excepción parcial, manteniendo condiciones, pero con cupos muy restringidos por falta de liquidez.

Una nueva denuncia contra Furiase y Felipe Núñez por el escándalo de los créditos complica al Banco Central

En ese contexto, el crédito de Furiase aparece como una postal incómoda. Mientras el mercado se cerraba para la mayoría, el número dos del Central accedía a financiamiento en condiciones previas a la tormenta. No es un actor externo: es parte del núcleo que define la política monetaria. Junto a Santiago Bausili, Luis Caputo y el propio Milei, Furiase integra el grupo que fija tasas, encajes y regula a los bancos. Es como si el árbitro de un partido ajustara las reglas en pleno juego y, antes de hacerlo, apostara fuerte por uno de los equipos.  El conflicto de intereses aparece casi como una evidencia de sentido común.

El análisis de datos realizado por los desarrolladores Sebastián Waisbrod y Andrés Snitcofsky detectó inconsistencias y vacíos de información en el caso de Furiase. No queda claro siquiera si el instrumento fue efectivamente un crédito hipotecario tradicional.

Los antecedentes refuerzan la sospecha. Furiase ya había tomado un crédito hipotecario en 2017, en el Banco Ciudad, por 1.854.000 pesos. Con un dólar a 17,45, eso equivalía a unos 106 mil dólares. Ocho años después, con apenas 43 años, accedió a un segundo crédito, esta vez mucho más elevado. Hoy paga ambas cuotas en simultáneo.

A esto se suma otro elemento opaco. Los créditos otorgados por el Nación están rodeados de zonas grises. El análisis de datos realizado por los desarrolladores Sebastián Waisbrod y Andrés Snitcofsky detectó inconsistencias y vacíos de información en el caso de Furiase. No queda claro siquiera si el instrumento fue efectivamente un crédito hipotecario tradicional.

Las dudas crecen al mirar los números. “No podemos asegurar si efectivamente fue un crédito hipotecario. Y por la evolución de los montos, hay serias dudas. Es necesario cruzar la información con los datos de la operación de la propiedad. Y sobre todo que aparezcan las escrituras. Ese dinero pudo tener como destino inversiones financieras”, explicó a LPO un banquero con años en el sector.

El caso ya está en la Justicia. Pero más allá del expediente, el episodio deja una señal política. En un modelo que se presenta como meritocrático y de reglas claras, la sospecha de privilegios en el acceso al crédito golpea en el corazón del relato. 

Obtuvo 367 millones del estatal banco Nación en la antesala del endurecimiento monetario cuando era número dos del Banco Central. Conflicto de intereses y dudas sobre el destino de los fondos.

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