Las tres opciones que maneja Lula en la pelea con Trump

Lula se encuentra en una encrucijada. Trump se metió de lleno en la dinámica política interna de Brasil y salió a defender a Jair Bolsonaro en medio de la causa que investiga su rol en el intento de golpe de estado de 2023 y en un supuesto plan para asesinar a Lula, Geraldo Alckmin y Alexander De Moraes para no entregar el poder. 

El arancel de 50 por ciento que amenaza implementar Trump a partir del 1 de agosto es por razones estrictamente políticos. Trump no está de acuerdo con la posible detención de Bolsonaro y cedió al exitoso lobby del hijo menos del ex presidente, que se instaló en Estados Unidos por miedo a quedar detenido. 

En este marco, Lula explora tres caminos para llevar a cabo esta crisis. Una fuente del gobierno citada por Globo aseguró que el primer paso será la diversificación de las alianzas mediante la adopción de negociaciones de acuerdos comerciales que ya estaban en marcha o que aún no habían comenzado. 

La idea es ampliar las opciones de los clientes para los productos brasileños y, así, reducir el impacto de las posibles pérdidas de exportaciones a Estados Unidos. 

Alerta total en el Mercosur por los aranceles de Trump a Brasil

Entre los planes se encuentran alianzas con la Unión Europea, Canadá, Australia, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos, Vietnam e Indonesia. No se trata de un reemplazo cualquiera dado que Estados Unidos es actualmente el segundo socio comercial más importante de Brasil después de China. 

En 2024, ambos países generaron un comercio por valor de 80 000 millones de dólares estadounidenses (443 000 millones de reales). Históricamente, sin embargo, Estados Unidos ha tenido un saldo positivo en esta relación. Según el gobierno brasileño, en los últimos 15 años, Estados Unidos ha tenido un superávit comercial de 410 000 millones de dólares estadounidenses con Brasil.

 Lula explora tres caminos para llevar a cabo esta crisis. Una fuente del gobierno citada por Globo aseguró que el primer paso será la diversificación de las alianzas mediante la adopción de negociaciones de acuerdos comerciales que ya estaban en marcha o que aún no habían comenzado. La idea es ampliar las opciones de los clientes para los productos brasileños y, así, reducir el impacto de las posibles pérdidas de exportaciones a Estados Unidos. 

En este sentido, una fuente diplomática brasileña dijo a LPO que el ejemplo más emblemático de una posible nueva alianza es el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea que prevé la creación de un mercado común de 700 millones de personas y podría representar un aumento de hasta 37 mil millones de reales (más de 6 mil millones de dólares) en las transacciones comerciales de Brasil para 2044, según datos del gobierno brasileño. De todas formas, está a la espera de ser aprobado por el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea, los dos principales órganos decisorios de la Unión Europea. 

Otro acuerdo que también está próximo a finalizarse y entrar en vigor es el acuerdo comercial con la AELC (Asociación Europea de Libre Comercio), un bloque comercial que incluye a Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza. La semana pasada, ambos bloques anunciaron la finalización de las negociaciones del acuerdo. El texto ya ha entrado en la fase de revisión legal y, posteriormente, será aprobado y ratificado por ambos bloques.

  Otro caso mencionado por este diplomático es un posible acuerdo comercial con Canadá del que ya se expresó el primer ministro, Mark Carney, durante una reunión bilateral con el presidente Lula en el marco de la cumbre del G7.

La segunda apuesta del gobierno, según Globo, es un posible efecto rebote que el anuncio de aranceles de Trump podría tener en la opinión pública brasileña. El gobierno no descarta, por ejemplo, que una posible erosión del apoyo de la oposición a los aranceles pueda llevar a los partidarios de Bolsonaro a abogar, junto con Trump, por su revocación. Esta medida sería un intento de evitar que los aranceles favorezcan la reelección de Lula en 2026, algo que la mayoría considera que es muy factible. 

Si estos dos puntos no avanzan, el tercer escenario es de la represalia con aranceles recíprocos. La idea sería utilizar la Ley de Reciprocidad Económica, aprobada por el Congreso Nacional en abril de este año, que autoriza al gobierno federal a tomar represalias contra los países que impongan aranceles comerciales o no comerciales a los productos brasileños. 

El gobierno no descarta, por ejemplo, que una posible erosión del apoyo de la oposición a los aranceles pueda llevar a los partidarios de Bolsonaro a abogar, junto con Trump, por su revocación. Esta medida sería un intento de evitar que los aranceles favorezcan la reelección de Lula en 2026, algo que la mayoría considera que es muy factible

Esta posibilidad fue mencionada en un comunicado emitido por el presidente Lula el miércoles luego que Trump anunciara los aranceles a Brasil. En ese caso, entraría en tensión con Mercosur porque violaría los acuerdos por el Arancel Externo Común y debería contar con la autorización del bloque, algo que no es posible que pase por la relación de Milei con Trump. Sin embargo, como adelantó LPO, el Mercosur tiene excepciones para medidas d defensa comercial y Lula podría encuadrarse ahí.

Trump, el jefe de campaña de Lula

“Algunos sectores analizados como posibles objetivos de sanciones son las patentes farmacéuticas y agrícolas, y las regalías sobre producciones audiovisuales. Otra posibilidad sería modificar la tributación de las remesas de dividendos de las multinacionales estadounidenses que operan en Brasil”, afirma una fuente diplomática brasileña consultada por LPO.

Ese es el panorama que maneja Lula en medio de una crisis que recien comienza y promete varios capítulos. 

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