La Unión Industrial Argentina difundió un comunicado inusualmente duro contra Javier Milei. La reacción marca un cambio de clima dentro de la central fabril y tiene una explicación concreta: los agravios personales contra Paolo Rocca terminaron de romper la estrategia de moderación que hasta ahora venía sosteniendo la conducción empresaria.
Los insultos lanzados por Milei desde Nueva York fueron la gota que rebalsó el vaso. Hasta ese momento, Rocca había intentado contener la presión creciente que llegaba desde las bases industriales para endurecer la posición frente al Gobierno.
“Desde la Unión Industrial Argentina expresamos nuestro profundo malestar y preocupación por las declaraciones del presidente Javier Milei, en las que calificó a ‘aquellos que defienden la industria nacional’ -es decir, también a los industriales argentinos- con expresiones que creemos injustas e infundadas porque distorsionan el rol que ha tenido y tiene la industria en la historia económica y social del país”, señala el párrafo inicial del comunicado.
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“Más aún cuando no existe ninguna denuncia ni delito que involucre a las personas o sectores que han sido objeto de estos agravios, tratándose simplemente de una opinión que, al provenir de la máxima autoridad del país, adquiere una relevancia institucional inevitable”, agrega el texto.
La reacción pública de la UIA llega después de meses de tensión interna. Diversos sectores industriales, golpeados por la caída del consumo y la apertura importadora, venían reclamando una postura más firme frente al gobierno libertario. Entre los más afectados aparecen ramas fuertemente vinculadas al mercado interno, como la metalurgia, el sector textil, la juguetería o la industria de la madera.
Paolo Rocca
“Había mucha presión de las bases para salir a contestar”, admitió un dirigente de la UIA. Según explicó, el malestar venía creciendo desde hace meses dentro de la entidad. Pero hasta ahora la conducción había intentado contener esa reacción.
Rocca, él más influyentes dentro de la estructura de la UIA, venía sosteniendo la conveniencia de preservar el diálogo con el Gobierno. Su grupo tiene una fuerte presencia exportadora y en la conducción industrial entendían que convenía evitar una escalada pública del conflicto.
En ese marco, el CEO de Techint venía intentando moderar el reclamo de los sectores más golpeados. Incluso dentro de la entidad algunos atribuyen a esa estrategia de contención parte de las tensiones internas que derivaron en la salida del economista jefe de la UIA, Diego Coatz.
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Pero el escenario cambió abruptamente después de los ataques personales de Milei desde Nueva York. “Cuando empezaron los insultos directos a Paolo, se terminó la paciencia”, explicó una fuente empresaria que sigue de cerca las discusiones internas de la entidad.
Lo concreto es que, el comunicado difundido por la UIA refleja el malestar del propio Rocca. “Es un comunicado hecho a medida”, deslizó otro dirigente industrial.
Como sea, después de meses de moderación, la UIA decidió salir a confrontar públicamente con el Gobierno. Y en el mundo industrial coinciden en que el detonante fue uno solo: los ataques de Milei a Paolo Rocca.
La central industrial consideró “injustas e infundadas” las expresiones de Milei en el Argentina Week. Los industriales dicen que el comunicado “está hecho a medida de Rocca”.
