El Grupo Dota presiona a Passerini para quedarse con el transporte urbano de Córdoba

José Faija, el dueño del Grupo Dota, está desesperado. Busca reunirse con el intendente de Córdoba, Daniel Passerini, para quedarse con una porción minoritaria del transporte urbano cordobés y, desde allí, intentar ampliar sus tentáculos al sistema interurbano, con el negocio de la renovación de flota como horizonte.

Hace una semana, el Grupo FAM, que tiene como cara visible al empresario cordobés Cristian D’Alesandro y como aparente socio en las sombras al propio Faija, bloqueó la salida de 200 ómnibus urbanos bajo una justificación ridícula, infantil: la desaparición de las correspondientes llaves de cada unidad. El lock out desató una crisis que le regaló a la oposición la posibilidad de pegarle al intendente durante una semana. Passerini dio por rescindido el contrato con FAM.

Inmediatamente, Faija le envió una carta a Passerini para despegarse del fracaso de Grupo FAM. El empresario dice que “jamás ha prestado servicios de transporte público en la ciudad de Córdoba” y que “Dota S.A. no opera ni ha operado en el ámbito de la Municipalidad de Córdoba, ni en el presente ni en el pasado”.

Si bien los funcionarios cordobeses dicen que la puntana Sol Bus y la empresa cordobesa del servicio interurbano, Sierras de Calamuchita, están en condiciones de quedarse con la operación, Dota envió distintas propuestas y comunicados en la búsqueda de una reunión directamente con el intendente para entrar en la discusión.

Dota desembarcó en Córdoba y va por el sistema de transporte

Como se sabe, con Dota llegan unidades Agrale carrozadas por Todo Bus, del ecosistema de Faija. En el mercado se advierte que Dota tiene la posibilidad de financiar la renovación de la flota de la competencia. Como contó LPO, la jugada de Faija sería poner sobre la mesa la disponibilidad de coches Agrale 0 KM y financiar su adquisición a la competencia y a las líneas que prestan servicios interurbanos. La garantía son pagarés y, en última instancia, paquetes accionarios.

José Faija, el dueño del Grupo Dota, está desesperado por reunirse con el intendente Daniel Passerini para quedarse con una porción minoritaria del transporte urbano cordobés y, desde allí, intentar ampliar sus tentáculos al sistema interurbano

En Córdoba reconocen que la principal presión que tiene Passerini para bloquear el arribo de Dota es de la UTA, el gremio de los colectiveros que a nivel nacional lidera Roberto Fernández y en suelo cordobés Carla Esteban. Se sabe que “el Gallego” tiene una guerra total con Dota, aliada del gobierno de Milei en los últimos paros nacionales.

Fernández está enfrentado con Miguel Bustinduy, líder de los colectiveros del grupo Dota y autoproclamado heredero de Juan Manuel Palacios. Bustinduy lidera la Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA), que pretende quedarse con la representación en el transporte de pasajeros. Esa es la pelea sindical de fondo.

A Fernández se le atribuye hacer lobby para Colcar, la firma de la familia Prieto que vende unidades Mercedes-Benz. Mito o no, la disputa real es respecto de qué ómnibus circularán por Córdoba en los próximos años. Cada unidad tiene un costo de 200 mil dólares, y el sistema urbano necesita una renovación de al menos 300 en los próximos meses. El interurbano debe cambiar otros 150. Un negocio de 90 millones de dólares en el corto plazo.

Roberto “Gallego” Fernández

En tanto, la oposición responsabiliza a Passerini por haber dejado el sistema de transporte al mando de un hombre que se mueve por encima de los funcionarios municipales. Se trata de Roberto Albisu, el hombre del correntino Juan Carlos Romero, la cabeza del Grupo Ersa.

“A todas las reuniones, desde el día 1, Albisu entra como el hombre que maneja el transporte en la Ciudad. Quedó así desde la gestión anterior y eso no cambió”, reconoció a LPO una persona que conoce detalles de un encuentro al que Albisu llegó acompañado por un llaryorista puro para una reunión en el Municipio.

Dota, incluso, menciona a Albisu como una especie de negociador para desembarcar en Córdoba.

El rol de Albisu no es menor en el esquema de la totalidad de los servicios. Ya que su peso -y presencia- no se circunscribe sólo al transporte. En Córdoba, una parte de la recolección de residuos está en manos de Lusa, firma que también controla el zar Romero y es la otra conexión que condiciona el vínculo de los correntinos con la gestión de Passerini.

El intendente rescindió el contrato del Grupo FAM, supuesto socio de Dota. El trasfondo es la renovación de la flota y el control de la delegación de UTA.

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