- La escultora argentina participa por primera vez en la Bienal de Venecia con una instalación en el Palazzo Mora.
- La obra presenta una procesión de hormigas en bronce que avanzan sobre una superficie que evoca el agua.
- La propuesta dialoga con temas como la supervivencia, el esfuerzo colectivo y los desafíos de la vida contemporánea.
La escultora argentina participa por primera vez en la Bienal de Venecia con una instalación en el Palazzo Mora. La obra presenta una procesión de hormigas en bronce que avanzan sobre una superficie que evoca el agua. La propuesta dialoga con temas como la supervivencia, el esfuerzo colectivo y los desafíos de la vida contemporánea.
