Javier Milei encontró en Carolina Moisés y los gobernadores díscolos del peronismo un atajo para arrebatarle al kirchnerismo el lugar de Javier Fernández, en la Auditoría General de la Nación (AGN). De consumarse, la jugada sería una estocada letal contra la bancada que lidera José Mayans, que hasta la última conformación del colegio de auditores controlaba dos plazas por la Cámara Alta, contando también la de Graciela De la Rosa.
Como informó LPO en noviembre pasado, el bloque de Convicción Federal, bajo la integración que también incluía al puntano Fernando Salino y Fernando Rejal, promovía la incorporación al organismo del riojano Ricardo Guerra, el exlegislador que completó el mandato de Carlos Menem, una vez que el expresidente falleció.
Por aquellos días, Mayans defendía la revalidación de Fernández, auditor desde 2001, y proponía también a Carlos Raúl Gutiérrez Ortíz, un asesor de UP que se supo ganar la confianza del formoseño. Ya en aquel entonces, los libertarios le advirtieron a Mayans sobre el peligro de la “angurria política”. “Si llegan a perder la minoría, no sé si meten uno”, le advirtieron.
Mientras que el formoseño apuraba a su par de la UCR, Eduardo Vischi, para completar la formación de la AGN, metiendo a dos peronistas y un radical cuando todavía lideraban bloques de 34 y 13 bancas respectivamente, Ezequiel Atauche y Bartolomé Abdala se negaban a discutir el tema antes del recambio parlamentario. Ahora, la Casa Rosada explora la posibilidad de acordar con los gobernadores Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz, terminales de Moisés y sus colegas Sandra Mendoza y Guillermo Andrada, la designación de un auditor para los de Vischi, otro para los libertarios y uno para el peronismo federal, que podría ser Guerra.
Jaldo, Jalil y Sáenz terminaron de partirle el bloque al kirchnerismo en el Senado
La jugada, que se charló este lunes en la reunión de Mesa Política en Balcarce 50, requiere extrema audacia. Tal como explicó LPO, Patricia Bullrich sabe que pudo hasta acá controlar la furia de Mayans reduciéndole lugares en las comisiones pero interpreta como un riesgo quitarle al peronismo cargos de representación entre las autoridades del Senado o los órganos de contralor.
Por eso, el lote de 44 senadores que se aglutinaron contra el kirchnerismo desde que asumió la exministra de Seguridad hizo este lunes una reunión por Zoom para coordinar los pasos a seguir. Una posibilidad que se conversaba al cierre de esta nota era que, durante la sesión preparatoria, se mocionara la continuación de la jornada parlamentaria con otra en la que se votaran los integrantes de la AGN.
Patricia Bullrich.
Como ese movimiento parece reñido en términos reglamentarios, también se barajó la chance de elegir los miembros del colegio de auditores en la sesión del próximo jueves, cuyo temario incluía la ley de Glaciares, Régimen Penal Juvenil y el pliego de Fernando Iglesias como embajador. La extensión del debate podría facilitar un desenlace “más cubierto” en la madrugada para aquellos que se sientan expuestos.
La AGN cuenta en este momento con el peronista Juan Manuel Olmos como presidente del colegio y fueron designados en diciembre, a través un escandaloso acuerdo entre La Cámpora y los libertarios, Juan Ignacio Forlón por el kirchnerismo, Mónica Almada por el oficialismo y la exdiputada Pamela Calletti por los gobernadores.
Más allá de la pulseada entre Guerra y Fernández, los nombres en danza para ocupar los lugares en representación del Senado serían el de Luis Naidenoff o Víctor Zimmermann por la UCR y Santiago Viola o algún tapado por LLA. Si el nombramiento del riojano se concreta, Sáenz y los gobernadores terminarían con dos auditores, igual que los libertarios, mientras que el radicalismo y el kirchnerismo se repartirían uno para cada uno.
Al cierre de esta nota, un sector del peronismo dejaba abierta la puerta para que Fernández mantuviera su lugar, bajo la suposición de que “puede reunir consensos”, aunque se alentaba el ascenso de Guerra no solo por sus cualidades técnicas sino también como un pase de facturas a La Cámpora, por la derrota del PJ en las elecciones de este domingo en Mendoza.
