La escena se repite en el Palacio de Hacienda. El ministro necesita dólares y los busca donde todavía quedan: fuera del sistema. Con el riesgo país arriba de los 500 puntos y el mercado voluntario de deuda cerrado, Luis Caputo volvió a mirar hacia el mismo lugar: los “dólares del colchón”. Esta vez, con un movimiento más audaz. Y más polémico.
La semana pasada Caputo mantuvo dos reuniones con representantes de las principales sociedades de bolsa. No fue un encuentro protocolar. Fueron dos citas específicas para discutir cómo canalizar fondos privados hacia el sistema financiero. Participaron ejecutivos de Allaria, Balanz, Puente, SBS, Adcap, Cohen, Cocos Capital, PPI, IEB, Max Capital y otras Alycs relevantes. El mensaje fue claro: el Gobierno necesita que el mercado de capitales funcione como puerta de entrada de divisas.
Este jueves el ministro reforzó esa línea con un anuncio en su cuenta de X. “Alycs podrán captar dólares del colchón”, escribió, en referencia a un cambio normativo de la CNV que habilita a estas sociedades a desarrollar fondos y vehículos de inversión para atraer esos ahorros en efectivo sin declarar. Polémico.
Reglamentan la ley de inocencia fiscal y ARCA festeja: “evadir ya no es un delito penal”
Como suele suceder uno de los primeros en celebrar el anuncio fue Ariel Sbdar de Cocos Capital, una habitual entusiasta de Toto Caputo, cuya reputación como analista del mercado empezó a tambalear, luego que anunciara una baja de la inflación en enero, que este jueves los usuarios de X se encargaban de recordarle. La disparada de la inflación en el primer mes del año obligó a Caputo a suspender el nuevo índice y forzar la renuncia de Marco Lavagna y aún así el índice viejo le dio un altísimo 2,9%.
En enero vamos a ver una inflación mensual bastante más baja que diciembre.
— Ariel Sbdar (@arielsbdar) January 15, 2026
Como sea, este jueves Luis Caputo presionó al límite de la legalidad para que las sociedades de bolsa reciban dólares sin declarar, en una jugada bastante desesperada que no parece entusiasmar al mercado.
El riesgo país volvió a moverse en la zona de los 510 puntos esta semana, con una suba cercana al 5% respecto de los niveles previos. El dato no es menor. Con ese nivel, cualquier intento de financiamiento externo implica tasas que el propio Gobierno considera prohibitivas. Sin acceso al crédito y sin ingreso sostenido de divisas, el plan financiero queda atado a la capacidad de atraer dólares privados.
Ahí aparece la ofensiva sobre las sociedades de bolsa. Ante la resistencia de los bancos que temen recibir sanciones por alentar el lavado de activos, Caputo mantuvo la semana pasada reuniones con agentes de bolsa, para arengarlos a que reciban dólares sin demasiadas preguntas sobre su origen. Un blanqueo sin respaldo legal.
Ahora, ¿Por qué las Alycs podrían ser más flexibles que los bancos? Los bancos están atados a estándares internacionales de prevención de lavado que supervisan sus corresponsales del exterior y organismos como el GAFI. Cualquier relajación pone en riesgo su vínculo con el sistema global.
Las Alycs, en cambio, no captan depósitos ni operan con la misma red internacional. Están bajo la órbita de la CNV y la UIF, pero su exposición sistémica es menor. No es que puedan violar la ley. Es que el nivel de escrutinio práctico es distinto.
Un operador que estuvo en las reuniones resumió a LPO lo conversado: “Con los bancos es imposible. Tienen terminales en Nueva York que les miran hasta el último papel. Si se les cae el compliance, pierden la plaza. Las Alycs no tienen esa exposición. Formalmente cumplen las mismas normas antilavado, pero el nivel de presión es otro. Para el Gobierno en este momento lo que importa es que entren dólares, no quién hace más preguntas”.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili.
El problema es que la reglamentación de la llamada ley de inocencia fiscal no logró transmitir seguridad a los bancos, pero tampoco a los ahorristas. La implementación de la inocencia fiscal, no se tradujo en el ingreso de dólares en el sistema.
El régimen busca incentivar el ingreso de fondos no declarados mediante beneficios fiscales y simplificación de controles, incluso eximiendo del impuesto a las ganancias a los intereses generados por depósitos en dólares, con el objetivo explícito de atraer divisas al sistema formal.
Pero el esquema tiene aún tiene muchas zonas grises. La norma es nacional y no obliga a provincias ni municipios a adherir. En la práctica, un contribuyente puede estar “cubierto” ante Nación y quedar expuesto a reclamos locales o revisiones fiscales de próximos gobierno.
Todo este manoseo de las prácticas anti lavado exponen a la Argentina a una sanción del GAFI. Argentina viene caminando en ese terreno con margen reducido. En la revisión pasada evitó caer en la lista gris, pero quedó bajo observación y con recomendaciones pendientes. En el mercado repiten que la sucesión de blanqueos y regímenes de exteriorización no ayuda a mejorar la percepción internacional. La reunión del GAFI realizada la semana pasada en Ciudad de México dejó una señal incómoda para el equipo económico: Argentina ni siquiera fue incluida en el grupo de países a evaluar en esta ronda, lo que en la práctica implica que no hay margen para mejorar su calificación.
Dicho en términos simples, mientras el Gobierno busca atraer dólares flexibilizando exigencias, los estándares internacionales caminan en sentido inverso, y esa tensión vuelve más cautos a los bancos y a los inversores externos.
Caputo busca la complicidad de las sociedades de bolsa. Los bancos se resisten a plegarse al Olvido Fiscal por temor a sanciones del GAFI.
