El gobierno de Maximiliano Pullaro abrió la ronda paritaria con los gremios más dialoguistas, UPCN y ATE, pero el clima se tensó cuando se sentaron a la mesa los docentes en una negociación salarial que arrancó atravesada por el retroceso que la Casa Gris tuvo que admitir ante la protesta policial, cuando dejó sin efecto sanciones a los policías rebeldes y aceptó mejorar los ingresos.
En ese contexto, los sindicatos endurecieron el discurso y advierten que no aceptarán una oferta por debajo de la inflación y sin cláusula de actualización automática porque sostienen que en los primeros dos años de gobierno, Pullaro cerró la discusión por decreto y siempre a la baja.
Desde AMSAFE Rosario, Rodrigo Alonso acusó al gobierno de cerrar las paritarias por decreto y no habilitar una verdadera discusión. “Saben lo que reclamamos, pero nunca generaron un ámbito real de debate”, dijo a LPO. El gremio exige una cláusula gatillo, la recuperación del poder adquisitivo perdido desde diciembre de 2023 -que calculan en un 33%- y que los jubilados cobren los aumentos en forma inmediata y no con 60 días de demora como lo vienen haciendo.
Alonso vinculó el malestar docente con lo ocurrido en la policía. “Hay un común denominador: salario a la baja, tocando la línea de indigencia, presentismo como mecanismo de extorsión y una situación jubilatoria que maltrata a todos los empleados públicos”, afirmó. Y advirtió: “Si siguen tirando de la cuerda, se va a cortar como pasó en los 90”.
Protesta policial en Rosario
El gremialista recordó que cuando se instauró el presentismo en 1992 durante el gobierno de Reutemann con el ingeniero Fernando Bondesío en Educación, el plus representaba un 25% del salario “y cuando los docentes se cansaron, salieron a la calle igual”, dijo Alonso. El sistema de premio y castigo lo terminó derogando Jorge Obeid en su segundo gobierno con Carola Nin como ministra de Educación luego de una huelga de una semana.
En SADOP, el gremio que nuclea a los docentes privados, el diagnóstico es igual de duro. Martín Lucero calificó la reunión como “pésima” y sostuvo que el Gobierno “no tiene registro de nada”. Los docentes reclaman un 33% de recomposición, cláusula gatillo y la derogación del presentismo.
“Hoy, un docente con quinta hora frente al aula ronda el millón cien mil pesos, pero una parte importante del ingreso depende de adicionales que consideran distorsivos. “Quieren recuperar agenda poniéndose duros con los docentes después del retroceso con la policía”, lanzó.
En salud el escenario es todavía más áspero. María Fernanda Boriotti, presidenta de FESPROSA, sostuvo en diálogo con LPO que un cargo testigo de 24 horas semanales debería estar en 2,6 millones de pesos y hoy ronda apenas el millón. Denunció una pérdida del 70% frente a la inflación en los últimos dos años y acusó al Gobierno de debatir sólo números sin discutir política sanitaria.
“La línea es debilitar el sistema público”. Según contaron fuentes al tanto de las reuniones paritarias, una funcionaria de Economía llegó a decir que “si antes los médicos ganaban más en el sector público que ahora ganen más en el privado”.
Rodrigo Alonso – AMSAFE
El suicidio del policía Oscar “Chimi” Valdez de 32 años que en gran medida activó los reclamos en la fuerza, puso en relieve otros casos en el área de salud y en docentes que tuvieron casos resonantes días atrás, hechos que los gremios vinculan al deterioro de las condiciones laborales: “Más allá de las problemáticas personales, hay frustración. El trabajo no dignifica”, señalaron.
El Gobierno todavía no presentó una oferta concreta para los sectores más conflictivos y el miércoles debería llevar una propuesta formal. En los gremios descuentan que la Casa Gris intentará imponer una política salarial por decreto si no hay acuerdo.
Es que en esta discusión, la posición del socialismo también queda bajo la lupa. En Buenos Aires, el partido de la rosa cuestiona con dureza el ajuste y el maltrato a los trabajadores estatales por parte de Javier Milei. En Santa Fe, en cambio, evita confrontar con una política salarial que los gremios describen en términos similares.
Dirigentes socialistas admiten en privado su desacuerdo con el tono del Gobierno hacia los empleados públicos, pero esa incomodidad no se expresa en declaraciones públicas. En la mesa paritaria participa Daiana Gallo, dirigente del sector que responde a Antonio Bonfatti dentro del PS, pero los sindicatos señalan que su intervención es prácticamente nula.
Sin embargo, esta vez la negociación tiene un antecedente incómodo: “la policía mostró que la presión sostenida obligó al Ejecutivo a ceder y ahora ningún sindicato quiere quedar por debajo de lo que consiguieron los uniformados”, dijeron.
